La colonia escocesa agrícola de Santa Catalina de Llavallol

Por Rolando Ríos

Índice

Capítulo Uno Antecedentes geográficos e históricos

Capítulo Dos La colonia

Capítulo Tres La disolución

Capítulo Cuatro El legado

Bibliografía Fuentes consultadas

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1. Antecedentes geográficos e históricos
Mapa de Santa Catalina de Llavallol

Mapa altimétrico de Llavallol, sector Santa Catalina.
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Las distintas instancias históricas que tuvieron lugar en Santa Catalina son dignas de ser conocidas y un desarrollo resumido puede brindar una idea de la importancia local y regional del sitio.

En esta zona se asentaban hacia el siglo XVI los originarios querandíes. Situada en la llamada pampa ondulada, era una región ideal por la existencia de una vegetación exuberante, ríos, arroyos, una gran laguna, pesca, animales que aseguraban una alimentación variada, clima ideal y lomadas.

En el sector correspondiente a Llavallol, el terreno discurre entre los 6 y los 36 metros sobre el nivel de mar.

En el año 1580, el militar español Juan de Garay refunda la aldea de Buenos Aires y realiza un ataque contra todos los grupos existentes en la zona, liderados por Telomian, el último cacique de los querandíes. El enfrentamiento ―que se llevó a cabo en la parte superior del curso del río Matanza-Riachuelo― resultó ser una matanza de aborígenes, que dio nombre al Río de la Matanza (actual río Matanza).

El registro documental del establecimiento tiene su inicio a mediados del año 1588, cuando don Juan Torres de Vera y Aragón, Capitán General y Justicia Mayor de las Provincias Unidas del Río de la Plata, extiende el título de propiedad de tierras y solares urbanos a don Pedro López de Tarifa para el establecimiento de su estancia.

Las tierras adjudicadas presentaban un frente al río de la Matanza de media legua de ancho por dos leguas de largo. Pedro López de Tarifa era andaluz y estaba casado con Antonia de Humanes y Molina.

Hacia 1603-1605, Francisco García Romero, casado con Mariana González de Santa Cruz, compra las tierras de Pedro López de Tarifa, y a su vez incrementa el patrimonio con la adquisición de otras tierras y da lugar a la creación de la estancia El Cabezuelo, dedicada a la cría de ganado y cuya extensión era de 370 km², siendo el mayor establecimiento del siglo en su tipo.

Camino interno de Santa Catalina de Llavallol

Camino interno de Santa Catalina de Llavallol

En 1721, a la muerte de las nietas de García Romero, la estancia se
subdivide y se subasta. El capitán Gaspar de Avellaneda adquiere lo que es hoy Llavallol, incluyendo las tierras de lo que es actualmente Santa Catalina, nombre impuesto por el capitán Avellaneda en honor a Santa Catalina de Siena.

El resto de las tierras fueron adquiridas por Pedro de Espinoza, quien en 1737 las vende a Juan de Zamora. El lugar dejó de llamarse El Cabezuelo para pasar a ser “las lomas de Zamora”.

En 1784 se crea el Partido de Quilmes, del cual pasan a depender las tierras de Santa Catalina de Llavallol.

La columna principal del ejército invasor inglés al mando de John Whitelocke, atraviesa entre el 2 y el 4 de julio de 1807 las actuales San José, Temperley, Turdera y Llavallol, tomando desde Quilmes por la Cañada de Gaete, y luego por el Camino de Quilmes a Monte Grande (actual Av. Eva Perón - 9 de Julio - Av. Antártida Argentina) atravesando la estancia de Roque Esteves Correa, para luego marchar por el Paso de Zamora (actual Camino de Cintura). Esta columna estaba compuesta por 3.847 hombres y 2 cañones. Por la mañana, la vanguardia con 2.150 hombres había partido desde la Estancia Santo Domingo y tomado por "La Polvareda" (Cementerio de Avellaneda) a la actual población de Lanús, y de allí al Paso de Burgos (Puente Alsina). Finalmente iría la retaguardia, de 1.644 hombres, 6 cañones y 200 marinos.

El nombre Santa Catalina aparece por primera vez como mención documental en una escritura del año 1819, en carácter de “Estanzuela de Santa Catalina”. En 1820 don Juan Manuel Arrotea adquiere la propiedad, la cual contaba para entonces con una superficie de 2.364 hectáreas, que representaban el 78% de la estancia original.

  1. 2. La colonia

John Parish Robertson, viajó a Gran Bretaña, donde reclutó a un grupo de personas, con el propósito de trasladarlos como colonos a la Argentina. Fue así como el 22 de Mayo de 1824, los escoceses embarcan en Leith, y tras poco más de 2 meses de navegación, el 8 de Agosto de 1825 (algunos autores mencionan como fecha el 11 de Agosto) llegan a Buenos Aires. El contingente estaba formado por 43 matrimonios, 42 hombres solteros, 14 mujeres solteras, y 78 niños. En total 220 personas, todas escocesas.

Mientras tanto, William P. Robertson, hermano de John y Secretario de la Comisión de Inmigración en Buenos Aires, tramitaba la introducción en la Provincia de Buenos Aires de unas 600 personas. El 11 de Marzo de 1824, Bernardino Rivadavia firma un Decreto aceptando la propuesta de los Robertson.

Symmetry of Scarbough

El barco Symmetry of Scarborough fue el transporte fletado para transportar a los colonos escoceses

Este proyecto, en esta época, fue la principal iniciativa de inmigración, y provocó que el 22 de Agosto de 1824 se sancionara la Ley de Inmigración, bajo la presidencia del mismo Rivadavia.

Debido a inconvenientes en la cesión de las tierras fiscales inicialmente propuestas para la instalación de los colonos, el contingente de extranjeros se radica en la Estanzuela Santa Catalina, que había sido adquirida por los hermanos Robertson a Gibson en 1825, sin apoyo oficial.

Así se constituye en 1825 la Colonia Escocesa de Santa Catalina. La colonia tenía 6.500 hectáreas, y llegaba desde la actual ciudad de Llavallol hasta el Riachuelo. Además de los 220 escoceses, vivían allí 158 nativos.

Entre los colonos se encontraba John Tweedie, jardinero, explorador botánico y ex-director del Jardín Botánico de Edimburgo. Bajo su dirección, la forestación y la realización de magníficos jardines fue un aspecto muy atendido. Se construyó un hermoso parque, el cual durante mucho tiempo era frecuentado por muchos porteños que iban a descansar y al mismo tiempo realizar cacerías de cuervos, ñandúes y patos. Finalmente, el predio sembrado (3.000 acres) estaba rodeado por un cerco de talas. El actual bosque de Santa Catalina de Llavallol es obra de John Tweedie.

Colonia escocesa de Santa Catalina de Llavallol

John Parish Robertson y la propiedad que compartió con su hermano William en Santa Catalina de Llavallol

John Parish Robertson

Los nuevos habitantes trajeron adelantos tecnológicos que resultaron clave para la agricultura argentina y la incorporación de las mujeres a las tareas rurales. Hasta ese momento, el ganado estaba suelto en el campo. A partir de los avances que introdujeron, comenzaron a cercarse los campos.

Hacia 1828, un año antes del comienzo de su declinación, los colonos de Santa Catalina eran 514 (de los cuales 326 eran escoceses y el resto nativos). Había 31 casas de material, 145 habitaciones, y 47 ranchos.

Los sembrados cubrían 1.040 acres con durazneros y otras plantas; 2.148 acres cultivados y cercados, y 12.812 acres con pasturas. Los vacunos ascendían a 2.754 contando también los bueyes, y las ovejas eran 990. Tenía fábrica de productos lácteos, y allí se elaboraban quesos y manteca. De hecho, Santa Catalina abastecía de manteca a toda la ciudad de Buenos Aires, siendo el primer lugar en la Argentina donde se fabricó manteca en panes.

Los escoceses inmigrantes construyeron allí una capilla proyectada por el arquitecto Richard Adams, que a la postre fue la primera capilla presbiteriana del país y en la cual también se impartió el primer oficio religioso. Como veremos más adelante, la capilla queda en ruinas al poco tiempo.

Pese al progreso de la colonia, en sólo un año se precipitó el fracaso debido a una gran sequía. Como durante la primavera hubo altas temperaturas, el viento norte trajo inmensas mangas de langostas que arrasaron con todo.

Bernardino Rivadavia

Bernardino Rivadavia

Manuel Dorrego

Manuel Dorrego

Juan Lavalle

Juan Lavalle

Juan Manuel de Rosas

Juan Manuel de Rosas

Por falta de acopio de reservas de semillas, tuvieron que recurrir al gobierno solicitando ayuda, pero en esos momentos nuestro país estaba envuelto en luchas internas y tenía graves problemas internacionales (Guerra con el Brasil). El gobernador Manuel Dorrego tuvo la mejor predisposición para ayudar a la colonia y envió un mensaje a la Cámara de Representantes solicitando un subsidio en el cual manifestaba que "El gobierno cree, que aún poniendo a un lado toda consideración de derecho por parte de los señores Robertson, es del mayor interés un establecimiento que seguramente va a ser el modelo de los trabajos agrícolas y de la felicidad rural. Porque es preciso convencerse que si el orden, la paz doméstica y todas las instituciones han de tener entre nosotros una existencia pacífica, se debe hacer todo el esfuerzo para sacar al país de la vida pastoril, que inspirando una gran independencia personal demasiado fuerte, es contraria al bienestar de los mismos que la ejercen. Además de esto, en el establecimiento Santa Catalina, se han introducido una porción de producciones del reino vegetal no existentes en el país, varios métodos nuevos de agricultura siendo de notarse que en mucha parte son efectuados por individuos del país".

Finalmente Dorrego decía: "En fin, la colonia escocesa presenta hoy un ejemplo de la prosperidad, aunque naciente, a que pueden llegar los inmigrantes de Europa, que se determinan a adoptar por suya nuestra patria, la que de ese modo logrará vencer el principal obstáculo que se presenta por todas partes a su organización y que hará siempre infructuosos los esfuerzos de la autoridad vigilante, ilustrada y bienhechora".

Santa Catalina de Llavallol

Es notable la claridad con la que Dorrego veía cuál era el gran problema argentino y cómo, pese a ser el caudillo de los gauchos, opinaba así sobre la importancia de la inmigración extranjera, que recién iba a ser reconocida 25 años después en el Preámbulo de la Constitución Argentina. Aunque la Cámara inició el tratamiento del problema, la sublevación del General Lavalle y el posterior fusilamiento de Dorrego el 13 de Diciembre de 1828, pusieron fin a las posibilidades de resurgimiento de la colonia escocesa, ya que Bernardino Rivadavia -el otro posible auxilio- había renunciado un año antes.

Para 1829, dos bandos antagónicos, el de Lavalle y el de Rosas comenzaron a disputarse posiciones en la zona. Lavalle acampaba en Los Tapiales (zona del actual Mercado Central), mientras que Rosas lo hacía en la estancia Del Pino de Cañuelas.

El choque se produjo en la zona de Santa Catalina el 16 de Abril de 1829. Los contendientes toman los edificios de la colonia. La capilla presbiteriana queda en ruinas por la incautación y posterior lucha, y el terror se apodera de los colonos por la guerra gaucha.

  1. 3. La disolución

La Colonia finalmente se disgrega entre 1829 y 1832. En este lapso de tiempo los colonos se dirigieron a distintos lugares. Algunos fueron a Buenos Aires y se convirtieron en comerciantes, que era una de las actividades más remunerativas de esos momentos; y otros siguieron ocupándose en trabajos rurales, en distintos lugares de la provincia. Algunas familias como los Bell, Barclay, Rodgers, se dirigieron a San Vicente, otros como los Brown, Robson, Young, Graham y también Bell, a Quilmes, y los Dodds, Rodger, Kidd y otros Bell, a Temperley.

Pero la mayor cantidad de las familias de los colonos, como los Bell, Graham, Johnstone, Dodds, Young, Robson, Rodgers, Purvis, Brown y Burns, se dirigieron a Chascomús, donde se establecieron en la zona de las Lagunas Encadenadas, donde fueron dueños de las principales estancias y uno de los pilares de la sociedad local. Una de las principales estancias, "La Adela" fue vendida por Prudencio Rosas a 3 escoceses muy vinculados con Temperley: George Bell, James Burnet y James Dodds.

También se destacaban las estancias "Santa Elena", "Barros Blancos", "Estancia Grande", "Los Altos" y "Valle de Santa Ana", todas pertenecientes a la familia Bell; la antedicha "La Adela", de James Dodds; "San Felipe" de James Burnet, y "Las Mulas", de Johnstone y James Buchanan.

Chacra de Bell

Chacra de Bell en Temperley

Iglesia Presbiteriana San Andres de Temperley

Iglesia Presbiteriana San Andrés en Temperley

Desde su presencia en la Colonia de Santa Catalina la comunidad escocesa, como ya se dijo, queda ligada directa o indirectamente a Temperley. Durante los años de la gran inmigración, Argentina recibió más inmigrantes escoceses, y británicos en general. En 1911 compran un terreno en la calle Paz. Por medio de suscripciones y donaciones construyeron una iglesia en la esquina con la calle Espora a la cual llamaron St. Andrews (Iglesia Presbiteriana de San Andrés).

Hoy, en la entrada de la calle Garibaldi, puede verse ese monolito (foto izquierda), que recuerda la gesta de la Colonia Escocesa de Santa Catalina. El monolito reza: "LUGAR HISTÓRICO - 11 AGOSTO 1825 - INSTALACIÓN DE UNA COLONIA AGRÍCOLA ESCOCESA POR DECRETO DE DON BERNARDINO RIVADAVIA - 6 AGOSTO 1883 - INICIACIÓN DE LOS ESTUDIOS AGRONÓMICOS VETERINARIOS SUPERIORES EN LA REPÚBLICA ARGENTINA - DECLARADO LUGAR HISTÓRICO POR DECRETO 877/61".

Monlito que recuerda la colonia escocesa de Santa Catalina

Monolito que recuerda la Colonia Escocesa de Santa Catalina, situado cercano a la entrada de la calle Garibaldi

En Temperley, Henry, Thomas y George Bell compraron un campo de 328 hectáreas, en 1844, donde finalmente Henry Bell construyó una magnífica "manor house" (foto superior), pero esa es otra historia. También en La Plata los Bell fueron propietarios de una enorme extensión de tierra, que abarcaba la Ensenada de Barragán, Punta Lara y lo que hoy es desde Gonnet hasta Villa Elisa. Es por eso que la ciudad de City Bell los recuerda en su nombre.

El fin de la colonia provoca el regreso definitivo a Inglaterra de John Parish Robertson en 1830, a quien su hermano William sigue en 1834. John fallece en Calais, Francia, en 1843.

  1. 4. El legado

A pesar de su corta duración, esos pocos años sirvieron enormemente en la consolidación de las bases de la agricultura moderna en la Argentina. Varias prácticas e implementos agrícolas, así como técnicas agroalimentarias surgieron de este establecimiento.

Guillermo Taylien adquirió las tierras de los Robertson e instaló, en 1832, la primera cabaña de reproductores ovinos del país con ejemplares venidos del Reino Unido. Las tierras de la zona de Monte Grande pasaron a ser propiedad de Tomás Fair, hasta que se fundó el pueblo de ese nombre en 1889.

En 1852 se divide el partido de Quilmes, que había sido creado en 1784, debido al crecimiento poblacional, creándose el partido de Barracas al Sur (hoy Avellaneda). Éste incluía los terrenos desde el Riachuelo hasta la actual Adrogué, incluyendo a la actual ciudad de Llavallol.

Un año antes, en 1851 las tierras de Santa Catalina habían pasado a ser propiedad del irlandés Patricio Bookey, quien una vez radicado, tuvo amplia participación en la división del partido de Barracas al Sur (Avellaneda) para crear el partido de Lomas en 1861. En esa época la estanzuela es destinada a la cría de ovinos, en una superficie de 750 hectáreas con medio millón de árboles. Por motivos económicos, ya que falló la explotación de la granja, Bookey quebró en 1867.

En 1868, las tierras son rematadas y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires adquiere la propiedad de Santa Catalina. Inmediatamente se propone la fundación de una Escuela Práctica de Agricultura, con la cual se inicia una etapa distinta en la historia del lugar, asociada al desarrollo científico y educativo.

Egresados de la Escuela Superior de Agronomía y Veterinaria de Santa Catalina, perteneciente a la Universidad de La Plata, a fines del siglo XIX

Tareas agrícolas en Santa Catalina de Llavallol

La Escuela funciona hasta 1880 y al año siguiente se crea el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria, por Ley 1424/81, el cual inicia sus actividades el 6 de agosto de 1883, quedando establecida esa fecha como el día de los Estudios Agronómico-Veterinarios en la Argentina, además del Día del Veterinario, Día del Ingeniero Agrónomo y Día de la Agricultura. El primer año registra una nómina de 16 alumnos internos. Al año siguiente, en 1884, tiene una inscripción de 51 alumnos internos, por lo que surge la necesidad de ampliar la planta docente. En 1887 egresan los primeros 10 ingenieros agrónomos y los 3 primeros médicos veterinarios recibidos en el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria de Santa Catalina, quienes al año siguiente defienden su tesis de graduación.

En 1889 el Instituto se traslada a la ciudad de La Plata, dando origen a la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata.

Mientras tanto, en 1897, atendiendo a las necesidades de los productores, en Santa Catalina, se instala una nueva Escuela Práctica de Agricultura y Ganadería. Las tierras son destinadas a la cría de bovinos y equinos de raza, animales de granja y al cultivo de lúpulo, lino, durazneros y otros frutales, árboles forestales y plantas ornamentales. Más de treinta años después, el 31 de diciembre de 1928 se crea, por Ordenanza del Consejo Superior de la UNLP, el Instituto Fitotécnico de Santa Catalina, el cual pasa a depender de la Facultad de Agronomía en 1934.

Reserva Histórica Santa Catalina de Llavallol

El predio de Santa Catalina de Llavallol es Reserva Histórica

Seccion Tambo Santa Catalina UNLP

Sección Tambo de la Universidad Nacional de La Plata

Por decreto Nº 877 del año 1961, el Establecimiento de Santa Catalina es declarado Lugar Histórico Nacional. Al mismo tiempo, comienza a funcionar el Jardín Agrobotánico de Santa Catalina, dirigido por el Profesor Enrique C. Clos. Hacia 1967, este Jardín ofrecía a la comunidad semillas, bulbos y gajos de unas 350 especies de importancia económica, a la vez que mantenía canje con 143 jardines botánicos de 47 países de todo el mundo.

El 31 de octubre de 1972 se crea la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, obteniendo la cesión por parte de la UNLP de 45 hectáreas del predio ubicadas en el cruce de la Ruta Prov. 4 y la Av. Juan XXIII, y tres cuartas partes del Edificio Central de Santa Catalina. Entre 1975 y 1976 la UNLP cede, además, el uso de los pabellones del ex-Centro de Estudios y Ensayos de Maquinaria Agrícola a la Facultad de Ciencias Agrarias. Al mismo tiempo, parte del predio es designado Reserva Micológica “Carlos Spegazzini” Convenio entre la UNLP y la Municipalidad de Lomas de Zamora, incorporada más tarde al sistema de sitios con interés biológico de la Provincia de Buenos Aires.

Vecinos en defensa de Santa Catalina
Santa Catalina de Llavallol

Actualmente, el predio cuenta con un registro histórico de 400 años; una docena de edificios e instalaciones del siglo XIX; una colección de implementos, objetos y documentos históricos; dos unidades universitarias de enseñanza, extensión e investigación; un centro educativo provincial; 40 hectáreas de bosque; varios cientos de especies de plantas y hongos, una notable diversidad de aves y mariposas y, además, es refugio de numerosos invertebrados, mamíferos, anfibios y peces.

El predio de Santa Catalina perteneciente la IFSC-FCAyF-UNLP constituye actualmente una de las últimas reservas rurales del sur del Gran Buenos Aires y la última del partido de Lomas de Zamora. Luego de 4 años de lucha vecinal por su protección, el predio fue declarado Reserva Natural Provincial del Conurbano Bonaerense mediante la Ley Provincial N° 14.294, en el marco de las previsiones establecidas por la Ley 10.907. Asimismo, la norma declara Paisaje Protegido Provincial a las hectáreas del referido predio que se encuentren bajo el dominio del Estado Nacional de conformidad a lo establecido en la Ley 12.704, para lo cual deberá elaborarse el Plan de Manejo correspondiente.

La sanción de la norma surge como consecuencia del accionar de las organizaciones sociales y vecinos de la zona, liderados por el Profesor Alberto de Magistris, quienes durante varios años reclamaron la protección legal de este predio ante la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, y que en el mes de Junio de 2011, mediante la acción interpuesta por la Asociación Civil Organización Ambiental Pilmayqueñ ante el Juzgado Federal de Quilmes, obtuvieron una medida cautelar en la que se ordenó a la empresa Covelia S.A. la “inmediata paralización de las obras de construcción que había iniciado en el predio.

La sanción de esta norma es un hecho trascendente no sólo para la protección de un espacio de características naturales únicas en el conurbano bonaerense, sino también un logro para poner un freno a la irrefrenable ocupación del suelo que actualmente padece esta zona, y avanzar hacia un ordenamiento ambiental del territorio de la Cuenca Matanza – Riachuelo, situación que reclama una actitud proactiva de parte de la ACUMAR, quien hasta el momento no ha desarrollado acciones en tal sentido.

  1. Bibliografía

Investigación histórica

Rolando Ríos

Fuentes consultadas

Bailo, Gonzalo L. John Tweedie (1775-1862) en la Argentina en el siglo XIX. Un aporte para el estudio de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre los objetos biológicos vegetales. CONICET, Universidad Nacional del Litoral, Revista Derechos en Acción Año 5 N°17, 2020.

De Magistris, Alberto Antonio y otros. Proyecto de estudio y protección de la Reserva Santa Catalina. Instituto Fitotécnico de Santa Catalina y Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Circa 2004.

De Magistris, Alberto Antonio. Documento Salvemos Santa Catalina. Abril de 2008 ( http://www.tueco-logica.com.ar/documentos/salvemos_santa_catalina_I.pdf y http://www.tueco-logica.com.ar/documentos/salvemos_santa_catalina_II.pdf )

De Paula, Alberto S. J. y Gutiérrez, Ramón. Lomas de Zamora, desde el siglo XVI hasta la creación del Partido.

Epifanio, Haydeé y Marcet, Eduardo L. La última Colonia Escocesa de Santa Catalina.

FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) http://www.farn.org.ar/archives/12065

Gualco, Jorge N. y de Paula, Alberto S. J. Temperley, su historia y su gente. Ed. Pleamar, 3ra.ed. 1992.

Liotta, Carlos. Llavallol. Instituto Histórico Municipal, Cuaderno de Investigación N°2. Septiembre de 1998.

Rosa, José María. Rivadavia y el imperialismo financiero, 1969

Rotary Club Llavallol

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